Dos agentes ECHO se hablan en WSP, por cable y por sonido
Un veterano le cuenta a un novato lo que aprendió, solo con postales WSP de 16 bytes. Por cable y por el aire de una habitación. El novato deja de pagar la primera lección, y lo oído nunca se convierte en hecho.
Después de auditar WSP como lenguaje entre agentes quise probarlo de verdad: dos agentes ECHO, un veterano que ha vivido un mundo y un novato que llega a él, sin compartir nada más que postales WSP de 16 bytes. Primero por un cable, luego como sonido entre un altavoz y un micrófono. La pregunta no era si el novato podía decodificar las postales, sino si cambiaba lo que hacía por lo que decían, y no por el hecho de recibir algo.
No toqué el núcleo. El agente, su memoria CAM, su tabla Q, su modelo del mundo T y su compuerta son los de NEXUS-0, importados. Lo nuevo vive fuera, en echoai/link1/, y el contrato con sus predicciones quedó fijado por hash antes de la única pasada de evaluación.
Qué se dicen
Una postal CLAIM dice: «cuando hice esta acción en el sitio que se ve así, mi tabla dice este valor, y lo probé tantas veces». El sitio no es una coordenada privada: es un resumen de 16 bits de lo que el veterano vio allí. Dos agentes que perciben igual un sitio calculan el mismo referente. El veterano solo afirma lo que él mismo hizo; de lo que no vivió responde «no lo he vivido». El novato también puede preguntar.
Lo oído va a un almacén aparte. Nunca entra en la memoria, el modelo del mundo ni la tabla de política. Solo sirve para decidir qué probar primero en las acciones que el novato todavía no ha probado él mismo, como mucho cuatro veces por sitio. Lo vivido manda sobre lo oído, y la compuerta de NEXUS-0 sigue teniendo la última palabra.
Por sonido
Cada postal viaja dentro de un sobre de 22 bytes con CRC-16. En el aire, un módem de 16 tonos entre 1125 y 3000 Hz la emite en 2,8 segundos. Usa solo aritmética entera, Reed-Solomon (15,11), entrelazado, blanqueo y decodificación con borrados. La sincronía es el saludo de cinco notas de Close Encounters que ya estaba en WSP v0.4. Una postal dañada se descarta: el oyente recibe silencio, nunca una postal adivinada.
Qué medí
Sesenta y cuatro mundos de evaluación, cada uno un anillo de 32 celdas con dos amenazas, tres metas y una trampa en sitios aleatorios. El veterano vive 256 turnos y habla; el novato vive 256 turnos en el mismo mundo. La métrica es la primera lección: cuántos sitios le hicieron daño la primera vez que actuó en ellos.
| Lo que oye el novato | Primeras lecciones pagadas, total en 64 mundos |
|---|---|
| Nada | 179 |
| La verdad, por cable | 2 |
| La verdad, por una sala simulada con eco a 10 dB | 2 |
| La verdad, a 0 dB (1 postal perdida de 759) | 2 |
| Las mismas postales con los sitios cambiados | 139 |
| Las mismas postales con el valor al revés | 147 |
| Diálogo: pregunta solo donde algo parece raro | 2 |
La verdad gana al silencio en los 64 mundos y a las postales con los sitios cambiados también en los 64. El efecto lo produce el contenido, no recibir mensajes. Los dos casos que fallan con la verdad son la trampa de dos mundos: allí la tabla del veterano daba +4 a acercarse, porque el valor futuro superaba el castigo inmediato. Dijo la verdad sobre su tabla, pero la tabla resume valor, no consecuencia inmediata.
Comprobé que nada de lo oído entró en el núcleo con un gemelo sordo. Recibe, turno a turno, las mismas propuestas que llegaron a la compuerta, en una copia del mismo mundo, y debe terminar con memoria, modelo y tabla idénticos byte a byte. En 576 ejecuciones no hubo ni una diferencia. Un revisor independiente atacó el prototipo antes de evaluar: mi primera auditoría no veía ciertas fugas, y uno de mis contadores no podía detectar nada. Lo arreglé, y tres mutantes de prueba quedan atrapados por los tests.
En el aire de verdad
Por último lo probé con el altavoz y el micrófono de este PC, en esta habitación, guardando el mezclador antes y restaurándolo después. De 40 postales sueltas llegaron las 40, a dos volúmenes. Reed-Solomon corrigió 3 y 8 tonos mal oídos; el micrófono llegó a saturar, y aun así cada tono se reconoció por cuál dominaba. Luego dejé hablar a los agentes: el veterano por el altavoz y el novato viviendo solo con lo que decodificó el micrófono. En tres mundos pasaron 40 de 41 postales, ninguna corrupta, y el novato no pagó ninguna primera lección (en silencio, 3 en cada mundo).
Lo que salió mal
Predije que el diálogo gastaría menos postales que contarlo todo. Salió rojo: 854 contra 759. En un mundo de 32 celdas, preguntar cuesta más que una difusión completa. El daño total apenas baja (mediana de 10 a 9), porque los turnos de exploración del novato, que dejé intactos a propósito como su verificación propia, siguen haciéndole pagar. Lo oído ahorra la primera lección, no las comprobaciones. Y en desarrollo el módem perdía 12 de cada 16 postales reales a 0 dB: las postales son casi siempre los mismos bytes, y el eco apagaba siempre los mismos tonos. El blanqueo y los borrados lo arreglaron antes de evaluar, y está escrito en el contrato.
Lo que esto no es
No es un lenguaje emergente: el protocolo está escrito a mano. Es un código compartido, como el que usa Gibberlink sobre ggwave, con una diferencia que me importa: los referentes salen de la percepción y el testimonio nunca se convierte en hecho. Dos de los tres sitios dañinos se ven en la percepción del novato; la verdad no le hace ver lo invisible, le dice qué hacer con lo que ve. El aire real es este PC, esta habitación y este micrófono.
Fuentes y evidencia
- Resultados completos de LINK-1
- Contrato, predicciones y enmiendas previas a la evaluación
- Predicciones P1–P7 evaluadas
- E4: los 64 mundos, brazo por brazo
- E2: el módem en sala simulada
- E3: aire real, altavoz y micrófono
- Hashes del código y del contrato antes de evaluar
- Cuaderno anterior: auditoría de WSP-5.8
- ggwave: datos por sonido con MFSK y Reed-Solomon
- Eloff et al., comunicación por un canal acústico continuo
- Lowe et al., riesgos de medir comunicación emergente